Jueves 20 Noviembre 2014

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...la Fe sin obras está muerta... & Santiago. 2:26b

Historia

Historia

Fijar un comienzo en la Obra Bautista Venezolana, no es tarea fácil porque nadie – salvo nuestro Dios omnisciente que está en los cielos acaso lo planificó todo- puede asegurar, a ciencia cierta, como fue tal inicio. Nos limitaremos a mencionar y comentar las distintas versiones, de manera que sean nuestros lectores los que tengan el privilegio de llegar, con la con la ayuda del Espíritu Santo, a sus propias conclusiones.

 

"Este mazo es el símbolo y la unificación de nuestro esfuerzo" fue el decir de Carlos Bryan por la Misión y Germán Núñez por la Convención.

 

{slide=ANTECEDENTES HISTÓRICOS}

Entre ellos, don Ruperto Prato, quien ya esta en la paz del Señor – hacen coincidir el inicio de la obra bautista venezolana con un incidente que se registro varias décadas atrás en Guasdualito (para aquel entonces, “Periquera”), en el Alto Apure. Cuentan que don Ruperto, quien llegó a esa población, proveniente de San Cristóbal, Edo. Táchira, “buscando oro y camorra” (para usar sus propias palabras), tuvo un encuentro inexplicable con Dios. Para polemizar con un sacerdote católico-romano que había errado faltándole el respeto a las damas del lugar, don Ruperto usó una Biblia que un amigo había tenido por 12 años encerrada en un baúl. Fue tildado de “protestante” por su antagonista. Luego por invitación de don Ruperto, visitó Guadualito, el Rev. G.A Holmberg, misionero de la Alianza Evangélica.

Otros sucedieron en esta labor de misiones al hno. Holmberg. Más adelante, cuando se presentó el caso de un bautismo infantil, don Ruperto polemizó de nuevo, pero esta vez con el misionero evangélico de turno, pues, según él, mal interpretaba las Escrituras. Como era de esperarse, fue “insultado con el título “despectivo” de “bautista”. Se cree que fue la primera vez que se oyó nombrar esta palabra (en forma de título) en Venezuela.

Se sabe, también, que un grupo de jóvenes evangélicos – entre ellos: Julio Moros, Rafael Urdaneta Mejías y, Principalmente, Domingo S. Bracho V. – Fue a estudiar al Instituto Bíblico de San José de Costa Rica (hoy Seminario Bíblico Latinoamericano). Entraron en contacto con jóvenes bautistas puertorriqueños y cubanos, compañeros de estudio y de éstos recibieron la semilla de la sana doctrina neotestamentaria.

Al regresar Domingo Bracho de Costa Rica, Inició correspondencia con el Dr. J. E. Davis, para aquel entonces, gerente de la Bautista de Publicaciones de El Paso, Texas. El hno. Bracho luchó denodadamente para que el Dr. Davis viniese a Venezuela, pero este esfuerzo se vio frustrado, porque el Señor llamó a éste a sus moradas eternas.

Otros aseveran que el hecho que contribuyó positivamente y directamente el inicio de la obra bautista venezolana, fue la amplia labor de difusión de su literatura que desempeñó la Casa Bautista de Publicaciones de El Paso, Texas. Esta editora de libros, revistas, material educativo en general, surtía a casi todas las iglesias e instituciones evangélicas del país. De esta manera, las prácticas y doctrinas neotestamentarias fueron sembradas en varios de los estudiantes del aquel entonces Instituto Bíblico de Maracaibo (en 1976, Ebenezer de San Cristóbal). Estos jóvenes, bajo el liderazgo de J.J. Corti, iniciaron una verdadera “revolución” a favor de las prácticas y doctrinas “bautistas” (léase, neotestamentarias). Al graduarse Corti, fue llamado al pastorado de la gran Iglesia Evangélica “El Salvador” de Maracaibo (donde continuó realizando su “revolución doctrinaria”), cargo del cual se separó para ir a iniciar la obra bautista en Acarigua, en Julio de 1944, bajo los auspicios de la Asociación de Iglesias Bautistas Independientes para Evangelización Mundial. Esta organización era representada en Colombia, Venezuela por la pareja de misioneros, Jaime y Elena Carder. Corti duró poco en Acarigua, pues apercibió fiebres palúdicas y debió retirarse del lugar para recobrar la salud. Sin embargo, ya había dejado fundada, la primera iglesia evangélica que llevó el nombre de “Bautista de Barquisimeto”. Luego siguió la de Guanare, donde se había instalado como obrero, Antonio Escalona.

Casi simultáneamente, don Antolín Tovar, que estaba frente de una pequeña grey en San Nicolás, Edo. Portuguesa, al recibir visitas de los obreros, Corti, Núñez, Pérez y Escalona, observó que sus doctrinas eran neotestamentarias, por lo que pidió lo bautizaran, junto con todos los miembros de su iglesia.

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{slide=INSTITUCIONES PRECUSORAS}

De esta manera surgió la Asociación Bautista de Portuguesa y Lara. Integrada por las 4 iglesias antes mencionadas, la Asociación sostenía los obreros, publicaba una revista "Luminar” (precursora de nuestro actual vocero denominacional) y adelantaba obra misionera en todos los campos de Portuguesa. De Acarigua, de donde ya indicamos anteriormente salió por razones de salud, Corti pasó a pastorear la gran Iglesia Bautista Central de Barranquilla. Esto coincidió con una tremenda crisis económica que experimentó la Misión del Hno. Carder. La Misión Bautista en Colombia (de J.M.F. de la Convención Bautista del Sur), por su influencia de Corti y designios del Señor, tornó su mirada hacia la incipiente obra en nuestra Patria, apoyando económicamente, las 4 iglesias de Portuguesa y Lara.


Los “Bautista del Sur” heredaron, pues, las iglesias que integraban las Asociaciones de Portuguesa y Lara y pronto surgieron dos nuevas iglesias: la Central de Caracas y la Primera de Maracaibo.

 

Local donde funcionó la Iglesia Bautista Central de Caracas hasta 1951, Esquina de Abanico.

 

Para 1950, las iglesias bautistas no podían mantenerse aisladas unas de otras. Por lo tanto, para “Semana Santa” de 1950, por iniciativa del único misionero bautista para aquel entonces en Venezuela, T. L. Neely, se efectuó en Caracas una “reunión de obreros laicos”, con el propósito de iniciar una serie que se llevaría a cabo dos veces al año y en las cuales: “se cambiarían impresiones acerca de lo obra bautista en los diferentes campos, se dictarían y recibirían cursillos y charlas con temas de interés general para la mayor capacitación en los principios y organizaciones bautistas y en las doctrinas del Nuevo Testamento, los cuales los bautistas han abrazado con entera fidelidad”.

En la tercera de estas reuniones (de acercamiento), celebrada en Guanare, Edo. Portuguesa, surgió la idea de organizar una Convención Nacional. Se nombraron dos comisiones: una de organización, integrada por: José J. Corti (Presidente) Germán Núñez B. (Secretario), José M. Requena y Antonio Escalona (Vocales); y la otra par preparar un ante-proyecto de constitución formada por: Luc Eustache M., J. Ulman Moss y Oscar Galdona.

El 8 de agosto de 1950 se constituyó la Convención en su Primera Asamblea con solo 6 iglesias. Alcanzó las 46 iglesias afiliadas en 1975, hoy en día, (2006) tenemos un total de 403 iglesias afiliadas a nuestra Convención.

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{slide=FUNDACIÓN DE LA CONVENCIÓN}

"Ambas comisiones realizaron un trabajo digno de todo encomio, y gracias a él, las reuniones se llevaron a cabo con un desenvolvimiento excelente. Más parecía una experimentada convención sesionando, que una en organización". Así se reseña en el primer número de “Luminar Bautista”, La Reunión de Organización de la CNBV llevada a cabo en Acarigua, Edo. Portuguesa, los días 7 al 12 de agosto de 1951.

UNA OBRA NETAMENTE NACIONAL (1959- 1964)
Desde enero de 1959 hasta agosto de 1964, la Convención Nacional Bautista de Venezuela se realizó como organización. Desarrolló su propia personalidad. Alcanzó una gran madurez, auque a un alto costo: El sacrificio de los obreros y su familias y el de cada miembro de iglesia.
Dos aspectos caracterizaron este período: la ofensiva en la enseñanza de la mayordomía cristiana y discusiones con la Misión para reunificar la obra, sobre bases diferentes de cooperación.
El acuerdo previo se logró en una histórica reunión conjunta de la Junta Directiva de la Convención y el comité Ejecutivo de la Misión, celebrada en octubre de 1963, en Barquisimeto. Luego fue ratificado por las iglesias y aprobado por unanimidad en la XV Asamblea, reunida en Valencia.

LA ESCALADA EXTRAORDINARIA DE 1964 - 1975

Se fundó el Seminario Teológico Bautista de Venezuela. Se creó la residencia Estudiantil Bautista de Guanare. Se instituyó el Fondo de Préstamos para Construcción de Templos, gracias al cual, hoy en día la mayor parte de las iglesias bautistas tienen local apropiado para desarrollar su ministerio. Se organizó, asimismo, un fondo de jubilaciones para lo obreros; un trabajo radial, cuyo alcance trascendió toda Latinoamérica; un ministerio musical que empezó a producir sus primeros frutos; una verdadera obra de misiones nacionales; dos campañas evangelizadoras nacionales; y, muy importante un riguroso desarrollo de talentos juveniles y laicos que se rinden por completo al servicio del Señor.

En la Asamblea XXV Asamblea, en Maracaibo, agosto de 1975 y en enero de 1976 en Caracas, (II Reunión Extraordinaria) se reestructuró, organizativamente hablando, La Convención. Se creó el Instituto de Previsión Social de la Obra Bautista de Portuguesa (CABAPORT) y se absorbió la Librería Bautista de Venezuela.

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Bibliografía: Libro de Plata CNBV , 25 Aniversario (1951-1976). Publicado por la Secretaría General (Secretario General 1976: Paul H. Eustache V.) Editorial: Servicios Gráficos J.RAM., CA.

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